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Mi pequeña guía por Sevilla III - El tapeo tradicional



Queridos amig@s, no he desaparecido del todo, pero tengo que confesaros que los asuntos inmobiliarios me tienen tan desubicada, que no soy capaz de centrarme y ponerme a escribir en el blog. No es cuestión de tiempo, es cuestión de cabeza, no me hallo, no me defino para escribir de largo. Pero hoy he sacado todo mi arrojo y hablándome en tercera persona, como hacen algunos "personajillos famosos" de cuyo nombre no quiero acordarme, me he dicho: "Delikat, tienes que romper esta desidia bloguera en la que te encuentras". Y he aquí que me he arrancado con la parte de Mi pequeña guía por Sevilla creo más deseada: la de los asuntos del comer.  

Sé que en la anterior entrega os prometí una completa relación de recomendaciones, pero he de deciros que la inmensidad del océano gastronómico sevillano, me obliga a hacer una nueva subdivisión y dejaros en ascuas para la próxima vez. En esta ocasión me centraré en lo que suelen denominarse como sitios de "tapeo tradicional", local y de la costa andaluza principalmente.  Esto último porque Sevilla al ser una ciudad con puerto, tiene una conexión marítima y emocional muy fuerte con Huelva y Cádiz, lo que influye en la gastronomía que ofrece.

Dentro del tapeo tradicional hay que matizar algo muy importante, y es que algunos de los sitios que os recomendaré no son lujosos, no son de diseño, no son amplios y bonitos (difícilmente alcanzaréis a tomaros una tapa en una esquina de la barra), pero tienen un algo que hace que de toda la vida la gente pase por allí a tomarse esa primera cerveza con los amigos. Muchas veces no es un interés puramente gastronómico, sino por lo histórico o singular del local; otras hay que ir a probar esa "pringá" casera que hacen para chuparse los dedos, aunque el resto de la carta sea para salir huyendo (estas cosas curiosas suelen pasar). Cuando recibo amigos de fuera, me gusta introducirlos en esta cultura del tapeo de pie en la ciudad "aquí nos tomamos las tortillitas de camarones, en este otro lugar el montadito de melva y pimientos, allá las pavías de bacalao..." Y así podríamos estar todo el día. 




Creo que antes de comenzar por las localizaciones, es necesario hablar un poco de las principales tapas tradicionales que os encontraréis en la ciudad. Una de las estrellas, sin duda alguna, es el montadito, el kebab sevillano, que no es otra cosa que un pequeño bocado de pan tostado relleno de los ingredientes más variados, solos o mezclados entre sí: chacinas, quesos, patés, restos del cocido (la famosa pringá), productos del mar (mojama, melva, anchoas, bacalao...), etc.  Se toma en cualquier momento del día, si llegas tarde a la hora del desayuno no tienes de que preocuparte, no quedarás desnutrido, pues siempre tendrás la opción de un montadito en cualquier bar. También están las espinacas o el menudo con garbanzos, la pavía de bacalao (bacalao rebozado frito en tiras), los aliños y  salpicones (de patatas, de huevas, de pulpo...), la carrillada en salsa, el solomillo al whisky (puntas de solomillo con una salsa hecha con esta bebida alcohólica y ajos) y como no, en temporada, los caracoles y cabrillas en salsa. Por la comentada influencia de la costa, en la ciudad encontramos tapas ya consideradas como autóctonas, como son la tortilla de camarones, el pescados en adobo (cazón, boquerones, albur...), las ortiguillas de mar (anémonas rebozadas y fritas, o las odias o las amas), y todo tipo de  pescaito frito... Podría continuar, pero estas son más o menos las tapas que os encontraréis reiteradamente, amén de un buen plato de jamón, de queso o de gambas, usualmente acompañados de una copa de manzanilla bien fría.

Otra dato que es bueno que conozcáis, es que en muchos restaurantes, no estrictamente bares de tapas, tendréis la opción de tomar en la barra raciones más pequeñas o tapas. La demanda del sevillano y del foráneo es tan alta, que hasta la alta restauración se ha moldeado para ofrecer este pequeño bocado. 

La mayoría de los sitios que os presentaré se encuentran en su mayoría en los barrios del centro (Arenal, Santa Cruz, San Lorenzo, Santa Catalina...), y en el popular barrio de Triana. No es que no existan lugares tradicionales en otros barrios, pero tengo que poner coto y por lógica, sé que serán los barrios más visitados por el viajero. Así que vamos allá con las recomendaciones, que ojo, son eso, mis recomendaciones. Hay muchos sitios vanagloriados en la ciudad que personalmente a mí no me gustan nada y no aparecerán aquí, solo menciono aquellos que suelo repetir frecuentemente, o al que suelo llevar a los de fuera por uno u otro motivo que explicaré a continuación.


En la zona del Arenal, donde se sitúan muchas de las bodega más antiguas, recomiendo ir temprano (en horario de tienda) a tomar un montadito a la Abacería Casa Moreno (tienda de comestibles de toda la vida con una barra semi escondida al fondo). Situada en la calle Gamazo nº 7,  este es un ejemplo de sitio pequeño y estrecho cuya oferta culinaria se reduce al montadito servido en papel de estraza y a las viandas que tienen en latas. Lo considero un sitio curioso y de obligada visita, pero abstenerse grupos numerosos. Personalmente me encanta, me quedo embobada mirando las cientos de latas que se apilan por todos lados, las fotos de toreros firmadas, las religiosas estampas... Tengo un amigo que vive en Bruselas que siempre que viene a verme tengo que llevarlo, no perdona. En la misma calle está también La Flor del Toranzo, regentado por la tercera generación de pasiegos cántabros que llegaron a la ciudad en los años 20, como mano de obra para la  Exposición Iberoamericana de 1929 (no es el único caso que encontraremos). Aquí recomiendo catar los dos montaditos más originales de su carta: el de anchoas con leche condensada (lo más dulce y lo más salado juntos) y el de lomo al jerez con manzana; y por supuesto, su paté para untar. 


También en el Arenal la antigua Bodega Casa Morales (C/ García de Vinuesa, 11) que existe desde 1850 y es una preciosidad. Está dividida en dos zonas con entradas independientes (la zona de la barra principal con un hermoso artesonado de madera y la de comedor, llena de toneles de vino antiguos). No es un sitio para comer "florituras", sino para tomar un vino o una cerveza con un montadito (recomiendo el de pringá), tablas de quesos y chacinas ibéricas,  y dicen que su menudo con garbanzos es muy bueno (confieso que no suelo tomar este tipo de cosas, me refiero al menudo, en la calle).


Continuando por el barrio de Santa Cruz, nos encontramos con Las Teresas (C/Santa Teresa, 2), un clásico de la ciudad. Ofrecen casi todos los platos del tapeo tradicional sevillano. Yo recomiendo el jamón y las chacinas ibéricas principalmente que son de muy buena calidad, así como las tortillitas de camarones y las pavías. Al estar situado en el corazón de este histórico barrio, os puede confundir y pensar que es un bar para guiris, pero no es así, aunque los haya por docenas en su interior. No me puedo olvidar en este barrio del minúsculo bar de Álvaro Perejil La Goleta (C/ Mateos Gago, 20). Recomiendo entrar sobre todo para echar unas risas más que para deleitar el paladar, aunque no está mal probar su famoso vino de naranja procedente de Huelva con alguno de sus montaditos. Lo primero fijarse en su minúsculo tamaño y en el cartel de advertencia que tienen en la puerta del baño que ya os enseñé en un tour del montadito en los inicios del blog. En aquel post que podréis ver aquí, hablaba de otros bares que os recomiendo en esta entrada.  En La Goleta sirven una tapa denominada Islote Perejil, ninguna delicia gastronómica, pero fue creada a raíz del conflicto internacional entre España/Marruecos y es una muestra del espíritu y el humor de esta casa. Juzgad la imagen.



Muy cerca de allí en pleno barrio de Sta. María la Blanca está Modesto. Este local pertenece a un grupo con varios bares y restaurantes pero yo me quedo con el original de toda la vida, situado en Cano y Cueto, 5 en plena Puerta de la Carne. Me encanta tanto para tapear en la barra (sus aliños son buenísimos), como para sentarme a comer buen pescado y marisco (me chifla su plato de almejas finas al Marqués de Villalua con gambas y setas). Nos salimos un poco hacia la zona de la Ronda Histórica  (C/ Recadero, 9) para hacer una parada en Becerrita, las mejores croquetas de rabo de toro de la ciudad. Se puede tapear en la barra y comer en su zona de restaurante. Excelente cocina y buenísima materia prima Por su ubicación es un lugar que a menudo se olvida incluir en una ruta de tapas por el centro, pero eso le asegura que es tranquilo.

Y continuando el camino de la Ronda Histórica y alejándonos totalmente del casco histórico, no me puedo olvidar del Yebra (C/ Medalla Milagrosa, 3 - detrás Cruz Roja de Ronda de Capuchinos). Se come de maravilla, cocina de mercado casera y tradicional, sus platos de pescado y carnes ibéricas irán cambiando con las estaciones, ofreciendo guisos de caza y setas de la sierra en temporada. Solo un contra, y es que estos productos del día del mercado muchas veces se tarifan por peso y no está muy claro qué te va a costar, aparte de que la mayoría de los platos del día aparecen escritos en la pizarra sin precio. Así que os puedo asegurar que vuestro paladar saldrá muy satisfecho, eso es bien cierto, pero contad con que la factura final será mucho más elevada que la de un bar de tapas al uso. Este sitio ya paso por el blog hace unos años, podéis verlo en este link.




Volviendo a la zona más comercial del Centro, nos encontramos con dos ejemplos de la influencia gaditana en la ciudad, dos magníficos lugares para degustar las tapas sanluqueñas (quien no tenga la posibilidad de visitar Sanlúcar de Barrameda, uno de los templos gastronómicos de España, tiene aquí una buena alternativa y consuelo). Se trata de Barbiana (C/Albareda, 11) y La Moneda (C/Almirantazgo, 4). En este último no hay que perderse su sopa de galeras, un marisco poco conocido de la costa de Cádiz,  un plato que me recuerda un poco a la açorda portuguesa. En ambos tienen muy buen pescado tanto en preparaciones fritas como en guisos marineros, y tienen tanto zona de bar como de restaurante. 

Y nunca me puedo olvidar del histórico El Rinconcillo (C/Gerona, 40),  uno de los bares más antiguos de la ciudad, había datos de su existencia ya en 1670.  La zona reservada antes  para fumadores (afortunadamente esto se acabó), es la que más me gusta del bar, con una barra antigua y un  artesonado en madera blanca, donde se amontonan botellas de vino y licor antiguas. Destaco aquí las espinacas con garbanzos y las pavías de bacalao, también tienen buenas chacinas y quesos.

En Triana me gusta mucho ir de vez en cuando al pequeño local de Las Golondrinas (Antillano Campos, 26), sobre todo por una cosa en especial, por sus rábanos crudos servidos con un chorreón de aceite de oliva y sal gorda. Soy una forofa de esta crucífera y en casa de mis padres se ha criado siempre en el huerto, así que puedo ver la calidad de los que sirven aquí. También tienen unos aliños de verdura encurtida muy ricos. 

Otro bocado muy típico en Sevilla son las freidurías de pescado, no hay barrio que no posea una. De nuevo una fuerte influencia de la costa. En ellas encontraréis un poco de todo: adobo, calamares, bacalao, croquetas, gambas, huevas... Es bastante usual acercarse a por un cartucho de pescado frito en la calurosas noches de verano para tomarlo en casa, junto al río o allí mismo en el local con una bebida bien fría. Para mí las mejores son la de la Freiduría Puerta de la Carne  (Esquina Sta. María la Blanca con Cano y Cueto - Barrio Sta. Cruz), y las dos del Barrio del Arenal,  la Freiduría La Isla  (C/ García de Vinuesa, 13), las patatas y las almendras recién fritas también deliciosas aquí; y la Freiduría Arenal (C/Arfe, 8). 






Para finalizar, y siendo consciente de que me dejo algunos sitios atrás pero esto tiene que tener un final,  os voy a recomendar rápidamente algunos lugares señalando su tapa estrella.

Los boquerones fritos en adobo de Blanco Cerrillo (José de Velilla, 1 - esquina Tetuán), alto en el camino si te encuentras de compras por el centro; el piripi (un montadito hecho de lomo, panceta, tomate, queso y mayonesa), una bomba calórica que hay que probar alguna vez en la vida en la Bodeguita Antonio Romero (dos locales donde encontrarlo, uno en C/ Gamazo, 16 y otro en C/ Antonio Diaz, ambos en el Arenal). También está la Bodeguita Romero a secas, perteneciente a otra rama de la familia, en la C/ Harinas, 10, con una excelente pringá; las patatas aliñadas de Bodeguita Casablanca (C/Adolfo Rodríguez Jurado, 12 - Zona Catedral); la ensaladilla rusa de la Cafetería Donald (C/Canaleja, 5 ); el mantecaito (montadito de lomo, jamón y huevos de codorniz) y los flamenquines de Casa Rafita (C/ Marqués de la Mina, 11 - San Lorenzo); y por último, las ortiguillas de Bodega Paco Góngora. Si queréis probar este "exótico" bocado, en este lugar siempre las tienen en temporada y saben freírlas muy bien. Id al local más antiguo cercano a la calle Gamazo (esquina C/ Padre Marchena), el resto son un poco "guirilandia" y no son tan auténticos.

Para los que no disfrutan del tapeo a pie y prefieren sentarse a la mesa, dos restaurantes muy recomendables, de esos que yo llamo "restaurantes de padres", un valor seguro en toda regla: Restaurante Sacristía Sebastián (Virgen de las Montañas, 17 - Los Remedios) con muy buen marisco y pescado; y Restaurante Enrique Becerra (C/Gamazo, 2 - Arenal) con excelentes carnes. Y si queréis cuchareo, tomaros un buen guiso en El Caserío (C/Acetres, 7 - Centro), tienen unos estupendos menús de mediodía con potajes de legumbres al estilo más casero.

Y aunque parezca increíble ya hemos llegado al final, creo que al que visite por primera vez la ciudad, le será muy útil esta guía del tapeo tradicional. Os espero en el próximo capítulo con un recorrido por la restauración más actualizada de la ciudad. 

Rutas gastro latinas II


Ya va siendo hora de retomar las rutas gastro latinas que comenzaron hace meses y que, como os avancé en el primer capítulo, me han llevado a otear un buen puñado de establecimientos donde ir descubrimiento las delicias del otro lado del charco sin moverme del Sur de España. En esta ocasión, hablaremos de un pequeño rincón que ofrece gastronomía de Venezuela, así que vaya este post dedicado a Claudia de "Bitácora Culinaria" y "La Inquieta Mirada". Por varios motivos: en primer lugar, por su nacionalidad venezolana, aunque el devenir de la vida la sitúa ahora en tierras teutonas; en segundo lugar, porque fue la primera bloguera que encontré por casualidad en este mundillo, hace justo tres años cuando escribía la primera letra de este espacio. Yo andaba buscando información sobre sitios para comer en Múnich, y me topé con unas estupendas recomendaciones en uno de sus cuadernos de bitácora.





Seguro que Claudia podrá corregirme y aportar valiosa información a esta entrada, pues este pequeño local situado en el Cerezo (Barriada Macarena), con sonoro nombre, "El Arepazo", ofrece solo una parte de la vasta y variada gastronomía que este país tiene, fruto de las influencias españolas, francesas, italianas y portuguesas mezcladas con la cultura culinaria de sus primeros pobladores. Aquí lo que encontraremos es, digámoslo así, comida de calle o de acompañamiento, no se sirven ni los preparados de pescados y mariscos propios del Caribe o la Guayana, ni las carnes de caza y res en parrilla de la zona de los Llanos y un largo etcétera. Pero es un lugar perfecto para tomar un tentempié a base, sobre todo, de uno de los reyes de las gastronomía de toda Latinoamérica: el maíz.


Arepa "El arepazo"

Con este cereal como base podremos degustar la deliciosa arepa, uno de los platos estrellas de la gastronomía venezolana, y que permite todos los rellenos que la imaginación nos dicte. Suerte la mía que ya la había probado anteriormente, salida de las manos de un venezolano de pro, Ray del blog "Comiendo por Sevilla", que nos las preparó una noche de bacanal gastronómica a un buen puñado de blogueros sevillanos. Así que me encuentro en condiciones de recomendar la arepa estrella de este rincón venezolano, el arepazo, a base de carne mechada, aguacate  y queso rallado, deliciosa cuando aún está caliente recién salida de la sartén. Dicen que esta preparación ya se realizaba antes de la llegada de los españoles, en todo el territorio donde hoy se sitúan los países de Venezuela, Colombia y Panamá. ¿Será otro plato tan disputado como el  ceviche? Que nos iluminen los expertos de la tierra.

Cachapa

Otros platillos que he disfrutado en El Arepazo en otras visitas y que no conocía: los tequeños (dedos de masa fritos de trigo que envuelven un trozo de queso y se sirven con distintas salsas), el tostón (trozos de plátano verde aplastados y fritos, es habitual servirlos como acompañamiento de pescado en las zonas de costa), el patacón (otra forma de llamar al tostón, pero nos fueron servidos con queso y carne en hebras por encima. He leído que es un plato muy conocido en el estado Zulia), y la cachapa (una torta hecha de harina de maíz de la cual me sorprendió su sabor dulce, es como la versión latina de la crêpe, más gruesa,  y se sirve con queso, carne, verduras, etc.).

Patacones hechos de plátano verde

No puedo pasar de largo sin comentar la amabilidad del servicio. La persona al frente del establecimiento, Carlos José Teixeira, apodado "El Portu" por su ascendencia portuguesa, nos explicó todos los platos y las costumbres culinarias de su tierra, y esto lo agradecemos un montón los incansables buscadores de placeres gastronómicos.

Hasta la próxima parada, sabrosona, por supuesto.


EL AREPAZO
C/ Otoño (esquina C/ Verano)
Barriada el Cerezo (Macarena)
Sevilla

Rutas gastro latinas I

Yuca frita


Actualización de octubre 2013: Este restaurante ha traslado su dirección a Avda. Ciudad Jardín, 6 (Gran Plaza - Sevilla).

Retomando los gastroapuntes del blog, algo olvidados, os cuento que desde este verano vengo haciendo unos descubrimientos culinarios por Sevilla bastante interesantes en lo que a gastronomía latina se refiere. La mayoría de sitios en los que he comido fueron en su tiempo el típico bar español para tomar una cerveza y alguna tapa (sobre todo en la zona de la Macarena y el Cerezo, donde se asienta la mayor parte de la población emigrante peruana, colombiana, boliviana y ecuatoriana), pero poco a poco, y a medida que estas comunidades han ido asentándose y progresando, estos locales han cambiado de nacionalidad, en principio para ofrecer su cocina a sus paisanos pues no tienen publicidad alguna, pero gracias a ello y si estáis dispuesto a otear la ciudad más allá de su conocido centro y barrios acomodados, tenemos la oportunidad de conocer la interesante gastronomía de otros países. En este periplo gastro-latino que inicié hace unos tres meses, he descubierto cuatro locales colombianos, dos bolivianos, un ecuatoriano, un venezolano y tres peruanos. No está mal para empezar y aún me queda mucha labor por delante.

Hoy vengo a mostraros y de paso hablaros un poco, de la cocina peruana, sin duda una de las más variadas de América y de la que más se está hablando últimamente. El pasado mes de septiembre Ferran Adriá expresaba en Lima, en la Feria Gastronómica Mistura 2011, que la cocina peruana tiene una riqueza asombrosa y se está convirtiendo en todo un fenómeno social que impulsará sin duda la economía de este país. Y tiene mucho de razón, pues la cocina peruana resulta de una mixtura de culturas impresionante y los mejores chefs del mundo están dando cuenta de esta riqueza. Sin ánimo de ser muy cargante, voy a esbozar un poco esto que os comento de la forma más resumida posible.

Por un lado y como ha quedado recogido en muchos escritos, en Perú ya existía una impresionante cocina precolombinadonde ya se cocinaba con ingredientes como el maíz, yuca, mandioca, patatas, aguacate, calabaza, tomate; varios tipos de leguminosas; se preparaban pescados, mariscos y carne de pato; y se usaban gran cantidad de hierbas aromáticas, incluso algas. Posteriormente la cocina colonial, tras la llegada de los españoles, trajo nuevos ingredientes como los lácteos, la carne de cerdo y ternera, los huevos, además de nuevas formas de cocinar como es la fritura. Asimismo, el Perú ha sido receptor de gran variedad de población de remotos países que han aportado también su granito de arena: los esclavos africanos llevaron los guisos de carne típicos de la cocina criolla; a mediados del siglo XIX emigrantes de la China cantonesa trajeron el uso del arroz, de los sabores agridulces y el stir-fry como forma de preparación; y los italianos aportaron el consumo de pasta. Y no podemos olvidarnos de una de las influencias más notorias, o mejor dicho la que más repercusión mundial actual ha tenido,  la de la población japonesa que emigró a finales del XIX y cuya gastronomía fusionada con la peruana, trajo la cocina nikkei (así se les llama a los emigrantes japoneses en Perú). 

Como os he comentado, esto es una manera muy simple de mostraros la gran riqueza gastronómica de este país, pero espero que a los más profanos en la materia les haya picado la curiosidad de seguir investigando. Ahora os cuento mi paso por el restaurante peruano El Encuentro (C/ Francisco de Ariño, 22). Precisamente este local tiene una ubicación magnífica y no hay que ir muy lejos para encontrarlo, pues está situado en una calle entre Sta Justa y la Carretera Carmona. Os relato un poco los platos que probé.




Ceviche o cebiche (hay un gran debate  sobre la forma de escribirlo):  el plato peruano sin duda más conocido. Lo he probado en múltiples ocasiones y en todas el toque cítrico de la lima/limón y el cilantro le dan ese sabor tan especial que tanto me gusta, incluso lo he tomado con un poco de leche de coco, influenciado sin duda por la cocina thäi. Pero nunca lo había comido en un peruano auténtico. Este ceviche que os muestro en la imagen estaba riquísimo, tenía varios tipos de pescado y marisco, y para mi sorpresa, grandes granos de maíz tostado a la brasa que también nos sirvieron de aperitivo, y que al parecer es usual servirlos así en Perú.




Anticucho:  nunca antes había probado ni oído hablar de este plato y sin duda fue el gran descubrimiento. Un guiso de carne  de ternera en una salsa deliciosa, se me hace la boca agua al recordar sus sabor. Investigando posteriormente he sabido que es un plato de la cocina criolla y que esa salsa tan exquisita lleva cerveza negra, ajo, comino, limón, ají, vino tinto, orégano y verduras. 

Qué maravillosa combinación, para no parar de mojar pan en ella.









Ají de gallinaotro plato de la cocina criolla consistente en una crema hecha con carne de gallina desmenuzada, con pan, patatas y arroz. Fue el plato que menos me dijo de todo lo que pedí.




Papas a la huncaína, un plato con muchos siglos de existencia, pues procede de la cultura precolombina. Consiste en patatas sancochadas (hervidas sin que lleguen a ponerse blandas), servidas con un salsa de ají amarillo con leche y queso como base y servida sobre lechuga. El dueño del local nos comentó  que la salsa llevaba además galleta, y yo me quedé muy extrañada, pero luego he averiguado que es una posibilidad de versión de esta salsa peruana. 

Es la misma salsa que acompaño la yuca.





En resumen, la experiencia fue muy grata y tengo que volver para seguir dándole a la carta otra "vueltecita", sin duda hasta ahora lo mejor fue el ceviche y el anticucho. Si tenéis la oportunidad los que seáis de Sevilla de pasar por allí, os aseguro que quedaréis contentos. Como anécdota al final os regalarán unos "chiclets" peruanos. Por cierto, no olviden regarlo todo con una buena cerveza Cuzqueña, 100% malta, realmente deliciosa con un sabor tostado muy intenso.


Y para rematar la comida, un buen Pisco Sour, otro patrimonio cultural del Perú. Este rico cóctel está hecho con la bebida nacional, el pisco, mezclado con lima,  clara de huevo batida y unas gotas de Angostura. Sólo lo había probado un par de veces anteriormente, pero os aseguro que éste estaba magnífico.



Y ya os dejo esperando retomar pronto estos gastroapuntes latinos, tengo muchas cosas que contaros aún. 


http://www.restauranteperuanoelencuentro.com

Gastroapuntes: Vinería San Telmo



Llegaron de nuevo las fiestas, y si bien para mí tienen poco de santas, no les voy a hacer aspavientos y me tomo estos días de asueto con las ganas y el anhelo de disfrutar del relax, de la amistad, y ejercer, lejos de aglomeraciones, un poquito de la filosofía epicúrea de la que ya os manifesté que soy seguidora. El caso es que para no dejar este espacio desatendido por tanto tiempo, os regalo un suculento gastroapunte, pues quedan bastantes buenas recomendaciones que compartir con mis queridos amigos (los sufridos lectores que diría el ingenioso Sorokin de Diario de un Aburrido). 

La Vineria San Telmo, situada en el Barrio de Santa Cruz de Sevilla (Casco Histórico), es uno de mis sitios preferidos de la ciudad para ir a comer. Podríamos decir que es una excelente vinoteca, pues nada más entrar nos encontramos con una bodega acristalada donde más de una treintena de denominaciones de origen españolas y extranjeras comparten espacio (Bierzo, Jumilla, Penedes, Somontano, Toro, Rueda, Yecla, Rías Baixas... y un largo etcétera que podréis consultar en su Web en la carta de vinos). Y también es, sin lugar a dudas, un gastrobar o restaurante donde se sirven originales platos sin perder de vista la calidad, con esa sencilla división de la carta en "cosas frías" y "cosas calientes".

Es curioso, este lugar lleva ya varios años abierto en la ciudad, mucho antes de que proliferarán en los últimos tres o cuatro años, un buen puñado de sitios con tapas de autor y gente joven con ganas de hacer cosas muy interesantes, que están sin duda aportando muchísimo a la gastronomía sevillana. Los lugares tradicionales con las tapas más típicas, conviven ahora con estos nuevos espacios que son un disfrute para los sentidos (sin menospreciar por supuesto a los de tapeo de toda la vida, ¿a quién no le apetece de vez en cuando algo tan simple como un buen jamón con queso o unas tortillitas de camarones, sin más?). Pero el caso es, que la Vinería San Telmo ya existía antes de este fenómeno, era de esos lugares donde podíamos encontrarnos con ese "punto" diferente y ahí sigue manteniéndose, a pesar de espacios nuevos a cada cual más novedoso y original, y eso es muy significativo. A la Vinería he vuelto en los últimos meses en varias ocasiones, para constatar todo esto que os digo y  disfrutar de nuevo de mis platos preferidos: el foie a la plancha con litchis que es realmente delicioso; el carpaccio de gambones con sésamo, acompañado de salsa de soja, uno de sus platos fríos que tengo que confesar me pierde; y para picar algo, nada mejor que las yucas y patatas fritas con salsas o el paté de txangurro que probé por primera vez en mi última visita. Si esto lo acompañamos de excelentes vinos y de unos postres caseros riquísimos, nos encontramos con una magnífica recomendación. Las dos tartas que os muestro son mis preferidas, el caramelo que acompaña a la de manzana es como si fuera un fudge derretido, delicioso y cremoso; y el merengue al limón de la segunda, es ligero y con su justo punto de azúcar, sin empalagar.

El espacio además es muy agradable, con buena decoración e iluminación (algo que valoro tanto por ser tan escaso en una tierra, donde a veces parecen querer agotar las existencias mundiales de fluorescentes), y muy importante, excelente y amable servicio. Sus dueños son oriundos de Argentina, de ahí  el guiño en el nombre al famoso barrio bonaerense. Volveré sin duda una y otra vez a la Vinería de San Telmo y la aconsejo a propios y extraños con la certeza de éxito total.

Foie a la plancha con litchis

Yuca y patatas fritas con salsas

Carpaccio de gambones con sésamo

Paté de txangurro

Tarta de merengue al limón

Tarta de manzana con caramelo


Vinería San Telmo
Paseo Catalina de Rivera
(Junto a Jardines de Murillo)
Tfno: 954 410 600
info@vineriasantelmo.com

Gastroapuntes: Tradevo gastro taberna



Los que conocen este espacio desde hace tiempo, hace unas semanas cumplió sus dos años de vida, saben que en este blog ha tenido cabida siempre de todo un poco. Cuando la idea de escribir me rondó por la cabeza, tenía muy claro que sería un espacio personal donde contar todo aquello que me apeteciera y me aportara gratificantes y placenteras experiencias y, afortunadamente, la vida está llena de cosas que generan esas buenas vibraciones.

 
El tema es que hablando de placeres, hace tiempo que no hablo de los gastronómicos, mi idea de querer contaros siempre una historia, acontecimiento o anécdota vivida, con la intención, sobre todo,  de hacer más entretenida la información, hace a veces complicado cuadrar y ubicar una gastro cita, pero al mismo tiempo, es un gran gusto para mí compartir y dar a conocer aquellos lugares para el buen comer que voy descubriendo o redescubriendo y que creo merece la pena mostraros, sobre todo si se encuentran en la ciudad en la que me muevo y respiro.

 


Comienzo la sesión con un espacio que desde junio de 2010 abrió sus puertas en la ciudad de Sevilla y que se encuentra fuera de la zona objetivo del turismo, que se centra sobre todo en el casco histórico. Últimamente se están abriendo locales muy interesantes, muchos de ellos están en barrios más alejados, pero merece la pena acercarse para descubrir sus platos. En este caso, se trata de Tradevo Gastro Taberna (Plaza Pintor Amalio García del Moral, local 2), ubicado en el barrio de Nervión en la zona de Conde de Bustillo y capitaneado por Gonzalo Jurado en la cocina.



La idea de este espacio es ofrecer una cocina de mercado, con  tapas originales en su presentación y confección, pero utilizando ingredientes muy tradicionales de nuestra región. Así las croquetas de rabo de toro se acompañan de una rica mermelada de pimiento del piquillo; el homenaje a la fritura andaluza, con unos boquerones al limón, se sirve en cucuruchos de papel de estraza; esa otra manera de hacer gambas al ajillo, con una especie de deconstrucción muy sabrosa de este plato.

Los vinos son también excelentes y ofrecen varias denominaciones de origen por copas, algunas bastante peculiares, con un buen surtido de vinos andaluces aún muy desconocidos. Ese es el caso de un vino criado en las altas Alpujarras almerienses que probé aquí por primera vez y fue todo un descubrimiento. Dejándome seducir por su extraño nombre "Tetas de la Sacristana" (Vinos de Fondón), descubrí un tinto de intenso color picota, muy fresco y sabroso en la boca, con mucho cuerpo. Es un vino difícil de encontrar en el mercado, con pocas botellas, unos 80.000 litros al año de producción.

No me extiendo más y os dejo la galería de fotos que tomé en una de mis visitas a Tradevo Gastro Taberna. Espero que os pique la curiosidad de pasaros por allí.


Surtido de tanas ( Amanita caesareas) y níscalos ( Lactarius deliciosus)

 que presiden en temporada la barra de Tradevo.




Delicioso cartucho de boquerones al limón, 
para comenzar con una cerveza bien fría.


Nuevo concepto de gambas al ajillo. Realmente deliciosa 
esta crema, uno de los platos más celebrados.


Croquetas de rabo de toro estofado con mermelada de pimiento del piquillo
El sabor de las croquetas caseras con un acompañamiento diferente.


Tataki de atún con vinagreta de soja y sal maldon, 
muy fresco y sabroso.

 
Flamenquín de pollo, queso brie y pan japonés.


Brochetas de secreto ibérico con mojo picón.



Surtido de postres (de izqda. a dcha. mousse de dulce de leche, 
tarta de queso y frutos rojos y mousse de chocolate y cítricos)

Un trío que comenzó con un dúo

"La Gula" de Pieter Brueghel el Viejo

No vayan a ser mal pensados, que la presente entrada tiene un contenido estrictamente gastronómico y del único pecado capital del cual pueden acusarme es de gula. No he podido resistirme, la última semana que finaliza ha estado llena de citas gastronómicas en las que me he aventurado a conocer nuevos y "pecaminosos" lugares. La moda de los gastrobares está en su momento más álgido en la ciudad hispalense, y a las pobres pecadoras como yo, no nos queda otro remedio que caer una y otra vez en este oscuro vicio, como las impías almas de la pintura de cabecera.

Pero basta ya de entonar mea culpas, no nos olvidemos del espíritu epicúreo que iluminaba nuestras vidas hace ya meses, dónde quedó aquello de compartir con los amigos las buenas experiencias vividas, la práctica de los  placeres moderados que no dañan al prójimo, y el deleite de la charla compartiendo el gozo de una buena comida. Dejémonos pues de contemplaciones y vayamos a la faena, os dejo aquí tres recomendaciones que tanto si vivís en la ciudad o alrededores, como si estáis de paso, os pueden servir de terna para escoger un lugar agradable para comer a buen precio, con imaginación y buena materia prima.

Lista de vinos en Dúo Tapas
El primero de los lugares que me aventuré a conocer fue el Dúo Tapas (C/ Calatrava, 19 - Barrio Alameda). Abierto desde el mes de junio, su cocina está formada por un equipo de personas jóvenes y de diferentes nacionalidades, lo cual le da ese toque ecléctico y fresco que tiene. El local es luminoso y agradable y uno de sus fuertes, es su excelente selección de vinos, tanto por copas como por botellas. Hice un descubrimiento de un vino de Toro que no conocía, Matsu (que significa "esperar" en japonés), una maravillosa aventura enológica entre dos amigos, uno de ellos ingeniero de montes y caminos, y el otro, un reputado enólogo gran conocedor de la tierra de Toro y sus viñedos. Su originalidad, aparte de practicar la viticultura biodinámica, consiste en haber creado una trilogía de vinos, `El Pícaro’, ‘El Recio’ y ‘El Viejo’ , que representan tres generaciones de viticultores, cada uno con una relación con la tierra propia de su edad y de su etapa vital. La personalidad de cada uno encarna las características del vino al que da nombre. ¿No os parece una idea original y maravillosa?



En este bar de tapas podréis comer la práctica totalidad de los platos del menú, tanto por tapas como por raciones. Yo quedé especialmente encantada con el sabor de los huevos escalfados con morcilla, salsa de trufa y boletus. Tenían un sabor realmente exquisito.


En Dúo Tapas: a la dcha. huevos escalfados con morcilla de arroz, crema de trufa y boletus. 
A la izqda. tataki de atún con verduras y lecho de guacamole.


 Mousse de yogur con helado en Dúo Tapas

El segundo de los lugares visitados durante la semana fue el nuevo Restaurante Albarama, situado en pleno centro de la ciudad, en la Plaza de San Francisco, justo enfrente del Ayuntamiento, funciona como restaurante y bar de tapas a la vez, teniendo diferentes espacios para una y otra cosa. Su dueño cuenta con la experiencia de tener justo al lado otro establecimiento, Pura Cepa, más cercano a la tipología de una tienda gourmet-degustación donde se sirven platos mayormente fríos, y que se complementa estupendamente con la cocina más elaborada de Albarama, contando también con una fantástica selección de caldos. Fui un jueves noche a cenar por tapas y francamente mereció la pena. Os recomiendo el envuelto de calamares cortados en tiras finas con espárragos y salsa tártara, así como la col rellena de picada de ibérico con salsa de mostaza antigua.

En Albarama: arriba,  envuelto de calamares y espárragos con salsa tártara. 
Abajo, carpaccio de salmón y queso manchego con puré de garbanzos dulce



Envuelto de col con picada de ibérico
 y salsa de mostaza antigua en Albarama


Y ya para finalizar, el tercero de los lugares catados, El Arenero (Pasaje de Vila, 6 - Barrio de Santa Cruz), que además es el más joven, pues lleva apenas un mes en funcionamiento. Curioso nombre que el dueño y cocinero ha puesto al local en homenaje a su abuelo, que fue arenero en el Guadalquivir, trabajando en el drenaje del río. Hermosa historia que queda reflejada en la carta, donde aparece una estupenda selección de tapas y raciones. Este gastrobar posee un patio forrado en madera muy agradable en la parte de atrás. Uno de mis platos favoritos, el ceviche, es bordado aquí con una espuma de lima por encima. También es un bocado exquisito, la mini hamburguesa de toro con queso payoyo (¿os acordáis de la entrada sobre este queso en el blog?) y pan de tomate.

En El Arenero, ceviche con espuma de lima


Mini hamburguesa de toro con queso payoyo y pan de tomate en El Arenero




Plato de temporada: revuelto de tanas (amanita cesarea)
con jamón ibérico en El Arenero.

Como han sido varios los lugares que os he mostrado, me he limitado a seleccionar algunos de los platos que más me gustaron. Su objetivo es tentar vuestros estómagos y que os aventuréis a pecar con el resto por vosotros mismos. No, os lo prometo, no soy el mismo demonio.


The Rolling Stones - Simpathy for the devil

"Simpathy for the devil" es una canción de The Rolling Stones que apareció en 1968 en el álbum de la banda "Beggars banquet". Fue escrita por Mick Jagger y Keith Richards. La revista Rolling Stone la colocó en el puesto 32º en su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
 
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