La excusa de la mujer de verde con sombrero

Mujer de verde con sombrero*
 Kees Van Dongen (1908)

Hay viajes y escapadas que son toda una excusa, además bastante difusa, pues vistos en la distancia ya no se sabe si los deseos y prioridades iban por derroteros culturetas o tenían un matiz más terrenal y mundano para saciar otros instintos. Añado que este post, o la idea primigenia de él que no sé cómo acabará, lleva un retraso descomunal. Créanme, la vida de una blogger no es nada fácil, justo ayer me llegaba un mensaje de un amigo en el que su asunto decía escuetamente: "¿Cuándo un próximo post de Delikat Essences?", la presión se masca en el ambiente. Le puse algunos pretextos, que voy últimamente muy mal de tiempo, pero una voz interior me decía "ponte al teclado y déjate de milongas" y en esas me encuentro. Para más inri, siempre hay listillos (link a la página del tunante) que se adelantan y te pisan el tema o parte del mismo, así que hay que echar mano del ingenio para no ser redundante (como el susodicho está de viaje a miles de millas no se va a enterar... ¡qué envidia más gorda le tengo!)



Rebobino y me sitúo, mes de abril en Madrid, esa ciudad que últimamente es la admiración de muchas capitales de Europa y del más allá, a la que hay que reconocer en los últimos años una oferta cultural y de ocio de infarto. Pues bien, ahí estamos, Villa y Corte, dos exposiciones maravillosas al unísono "El Hermitage en el Prado"  y una completísima retrospectiva de Chagall en el Museo Thyssen-Bornemisza. Ambas requerían tiempo y dedicación, pues era tal la cantidad de obras que se exhibían, sobre todo en la del Prado con una variedad de estilos, épocas y contenido brutal, dando una idea del boato y la riqueza en la que se movían los zares rusos, que hacía difícil digerirlas en un fin de semana. Esto nos lleva siempre a tener que seleccionar algunas piezas en las que podernos deleitar, detenernos unos instantes de nuestro estresante periplo para aprehenderlas mejor. Aparte de la impresionante obra de Chagall, existía un cuadro en especial en la colección del Hermitage que quería contemplar "Mujer de verde con sombrero" también llamado "Mujer con sombrero negro" del pintor holandés Kees van Dongen, uno de mis favoritos, fauvista y expresionista a lo largo de su trayectoria pictórica. 

No hay mucha obra de Van Dongen en España, algo en el Thyssen y poco más, y recuerdo una retrospectiva que le dedicó hace años el Museo Picasso de Barcelona a la que no fui. Me encanta el color en este pintor, así como la elegancia con la que retrata a cada una de las mujeres que forman su maravilloso universo de damas con sombrero (otra de mis predilectas es "The Corn Poppy" que se encuentra en el Museo de Arte de Houston, el cual me pilla bastante lejos). Su valoración como artista sufrió un traspiés en la convulsa época que le tocó vivir, después de una época dorada parisina en la que formó parte del movimiento fauvista y a cuya etapa pertenece el cuadro de la colección del Hermitage, tuvo como patrocinador puntual, en un proyecto común con otros artistas, a uno de los líderes de la Alemania nazi, el temible Goebbels, y eso tras la II Guerra Mundial lo dejó en muy mal lugar. Acabo retirándose a Mónaco y se dice que termino sus días pintando a mujeres de la burguesía decadente de la época. Decadentes o no, a mí estas damas me tienen enamorada, tanto así que en mi paso por la tienda del museo me traje cuadernos y otras fruslerías con la señora de verde estampada.  


Y como ya he dicho al principio, a veces las intenciones de las escapadas de fin de semana son muy difusas. Queda claro que no solo del arte vive el hombre, así que días previos hice una exhaustiva investigación de buenos lugares para comer, mi estómago merecía ser bien tratado. Hice acopio de tantos sitios, gracias a recomendaciones de muchos amigos cercanos y virtuales, que tengo para varias escapadas a la gran urbe, pero aquí os muestro uno que creo que merece la pena dados los tiempos de crisis y escasez, La Taberna Badila (C/ de la Cabeza, 7), en pleno Barrio de las Letras.  Lo conocí gracias al estupendo blog "Madrid y yo" y es un lugar sencillo, luminoso y agradable, con cocina de mercado distribuida en menús con primer y segundo plato más postre, servidos tanto de día como de noche y fines de semana, y al estupendo precio de 15 € (bebida incluida).



Se agradece que las ensaladas no llevaran la infame lechuga iceberg que para mi entender no sabe a nada, una aversión personal que tengo, sino lechuga romana fresca y jugosa. El congrio con pulpo y patatas a la sidra que pidió mi acompañante estaba de chuparse los dedos. Yo opté por una pasta fresca con albahaca y salsa de tomate casero riquísima, pero el congrio era un plato estupendo y lo miraba con ojos de deseo, juzguen ustedes mismos.




Bueno y esto ha sido todo, al final he concluido el post entre unas cosas y otras, yo solo espero que para próximas escapadas culturales & gastronómicas me ande más espabilada para pasar luego a contároslo. Ya veréis como el listillo se adelanta con Hopper :-) ...


*Nota: la exposición del Hermitage en el Prado, concebida inicialmente hasta el 25 de marzo, fue  prolongada hasta el 8 de abril de 2012. 


18 delikados susurros:

Señorita Sunshine dijo...

Bonito post, como siempre!! Vi la del Hermitage, qué maravilla! La otra no, y también me perderé la nueva del Thyssen, la d Hopper, seguramnete... porque la inauguraron dos días antes de que yo volviera de Madrid (siempre me pasa igual) y no sé si iré en verano
Y me ha hecho mucha gracia que sigas las recomendaciones de Madrid y yo!!! porque yo tb lo hago, jajaj. Así que te recomiendo un restaurante que visité gracias a ellas, que seguro que no te decepcionará la próxima vez: in situ, en Mlasaña. Y yo, mi próxima, no me pierdo ese pulpo por nada del mundoooo!

un beso, guapa

Delikat Essences dijo...

Señorita Sunshine tengo que mirar la de Hopper hasta cuándo estará y si fuera posible verla, pues me parece una oportunidad increíble, a ver si pillo alguna oferta en Renfe. Ah bendito AVE, verdad?

Qué casualidad que sigas ese mismo blog ;-), la verdad que está genial, también tomé cuenta de algunas pastelerías bien buenas. Cojo ese dato del In Situ y lo tendré en cuenta para la próxima.

Un abrazo

Arantxi dijo...

Jajajaja... ese Sorokin se te adelantó? jajaja, es que como es ehhh! Seguro que no le hablaste de tu escapada antes y él corrió a llegar antes? :-P

Como ya le escribí a él, yo no conocía Chagall hasta que lo he visto en vuestros blogs.. una que le da deasiao poco al arte :-(

Por cierto, ¡muerte a la ensalada iceberg! ¡no deberían ni venderlaaaaa! Tomo nota de la taberna. Saludines guapa!

Delikat Essences dijo...

No Arantxi, es que monsieur cuando una llega ya ha ido y vuelto varias veces! Me juego el cuello a que ha visto varias veces la colección del Hermitage, pero en San Petersburgo! :-)

Formemos una plataforma anti lechuga iceberg, va de retro!

Claudia Hernández dijo...

Mi querida Delikat, no te me amilanes si Sorokin se adelanta con una idea del post, podéis establecer un diálogo… pero ha sido maravilloso el retraso.
Ah, que le patrocine Goebbels es una mácula para cualquier ser humano, aún así, hay algunos artistas y autores que, a pesar de la misma mácula sus obras siguen siendo una maravilla, como ese "Viaje al fin de la noche" de Cèline, obra maestra donde las haya.

Muchos besos y feliz fin de semana

Delikat Essences dijo...

Gran verdad Claudia, por eso he especificado lo de "convulsa época que le tocó vivir", fueron tiempos difíciles, extraños y más de un intelectual/artista ha sido apartado por coquetear con aquellas ideas políticas o amistades peligrosas... Más reciente tenemos el ejemplo de Günter Grass.

Un abrazo

Cristina Torres dijo...

Qué borrachera de arte, entiendo que no haya más remedio que seleccionar, eso pasa mucho cuando se va por primera vez a una gran capital con muchos museos (tipo Londres o París).

Que gracia lo de Sorokin, verás cuando lo lea jaja

Oye y que buen precio tiene ese restaurante, que coquetón se ve, me lo apunto. Gracias por estas recomendaciones tan buenas.

Un abrazo

pazzos dijo...

¿molesto?
Muchas veces un blog defrauda las expectativas que despierta su nombre. No es el caso.
De entrada me gustó ya el Montgolfiero que corona los textos quizás por una obsesión personal con los dirigibles y otros objetos ingrávidos (mejor no me des explicaciones freudianas del asunto).
Y como su nombre invita a ello, picoteé de aquí y de allá, y lo hice con gusto, y me quedé con hambre, por lo que, con tu permiso, repetiré visita para atracarme de canapés de tanto en tanto que, aunque cortés, no dejo de ser gorrón.

Disfruté mucho con las exposiciones del Hermitage y de Chagall mas no tanto con la de Hopper quizás porque, comparada con las otras dos, me llevó menos tiempo recorrerla.

Disculpa que me haya enrollado tanto cuando hubiera sido más sencillo decir: m'ha gustao.

Delikat Essences dijo...

Pues nada Pazzos un placer tenerle por aquí y ya sabe que está invitado a picotear de aquí y allá cuanto guste en este espacio, que es un batiburrillo, como un bric à brac, de cosas que la que suscribe vive, observa o degusta. Un saludo

Delikat Essences dijo...

Cristina eso es un síndrome típico del turista, querer acapararlo todo en pocos días, un colapso a lo Stendhal está asegurado. Yo prefiero ver poco pero asimilarlo bien y si la vida me depara una vuelta, pues seguir disfrutando.

Un abrazo

Sorokin dijo...

Madame, madame... no me atribuya tal reputación de correcaminos, que a uno lo que le gusta de verdad es estar descansando en una tumbona mirando el sol poniente cuando va a esconderse detrás de las montañas. Pero ¡ay! ¡oh mísero de mí!, la vida, la fortuna -velut luna-, me ha empujado por la magia de los caminos. Además, en Bruselas no hay montañas y yo no tengo tumbona.

Pero bueno, que me enrollo, le diré que no he visto la exposición del Hermitage y ya lo siento, al menos para poder discutir con su merced. Y añadiré que los fieras son francamente mi grupo preferido, como tal, como grupo, desde Matisse para adelante. Y creo que la pintura moderna arranca con ellos (bueno, pongo a Cézanne en el grupo, aunque eso es discutible). El bueno de Cornelius Van Dongen es, encima, uno de los que prefiero. Madame, me da su merced mucha envidia.

Y lo dejo, que con el jet-lag que tengo (acabo de volver de Bangkok), soy capaz de decir alguna soplagaitez.

Un besote Madame. Muerte a la lechuga iceberg

Delikat Essences dijo...

Monsieur, ya de vuelta tan pronto!! Me alegro por compartir gustos pictóricos, y algo más por haberme adelantado al menos en lo del Hermitage jaja Es broma hombre, deseando leer sus asiáticos relatos que estoy/estamos.

La iceberg para las mascotas de los esquimales.

Abrazos y bienvenido

Viena dijo...

Pues no sé yo quién es el tunante, si el que hizo sus deberes y nos contó todas sus peripecias culturales a tiempo o usted, señora mía, que remolonea de esta manera para llegar luego tarde y con prisas jajaja. Ya se te echaba de menos.
Parece que poquito a poco, vamos a poder disfutar de gran parte de la colección del Hermitage. El año pasado justamente, estuvo en el Marq de Alicante, con una éxcelente muestra de oro. Joyas y otros objetos que como bien dices, hacían una idea de cómo vivían los zares de aquella Rusia.
Por cierto, ahora tenemos en exposición el tesoro de los bárbaros, que promete ser muy interesante.
Bueno, pues eso, que parece que El Hermitage sale para suerte y disfrute de todos nosotros, aunque yo no haya podido ir a verlo en esta ocasión.
De acuerdo totalmente en lo de la lechuga, así que inscríbanme en el club y ese pulpo: "juro que este verano lo pruebo" Vaya pintaza.
Un beso querida y vajera Delikat.

Delikat Essences dijo...

Viena ;-) una más para el club anti-iceberg, yo lo siento por los productores de la seudo-lechuga pero es que no hay color con nuestras lechugas del huerto!

A ver si investigo sobre esa expo de bárbaros que mencionas, si voy a verte pronto a Alicante lo mismo la pillo :-)

Un abrazo

madridyyo.com dijo...

Qué felices nos acabas de hacer...
Un abrazo muy fuerte
María y Pilar

El Oteador de los Mercados dijo...

La exposición de El Hermitage en el Prado me la perdí. Pero con Chagall en el Thyssen y Caja Madrid disfruté como nunca. Descubrí a un pintos que casi no conocía, y fue como caerse del caballo o del burro.
De la comida no digo nada, que a estas horas no es conveniente comentar estos temas.

Delikat Essences dijo...

No se preocupe Oteador que siempre cabe la posibilidad de viajar al Hermitage ruso y de disfrutar de su colección y como no, de la gastronomía rusa.

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