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Hispalis China Town


Desviándome por completo de los últimos gastro capítulos en los que os contaba las  posibilidades de degustar comida latina en Andalucía, hoy vengo a contaros un secreto que durante años se ha mantenido bien guardado: la existencia de un lugar para comer auténtica comida china en Sevilla, al que los privilegiados conocedores del lugar hemos llamado para distinguirlo del resto: el chino-chino (no es lo mismo decir "voy a un chino a comer", que "me voy al chino-chino", tendréis que estar de acuerdo con esta máxima).

Los que tengáis un mínimo de curiosidad y de conocimientos culinarios, sabréis que ese infame trinomio de arroz tres delicias + rollito de primavera + pollo con almendras que se suele servir en los restaurantes chinos adaptados al "gusto español" (esos de oscura y cargada decoración de farolillos y celosías rojas...), no es ni por asomo una muestra de la rica y variada gastronomía China, un país inmenso en geografía, historia y cultura que se ve reflejado, como no podía ser de otra manera, en su comida (si no habéis visto el programa especial de "Gastronomía Insólita" con Andrew Zimmern en China, visitad estos enlaces que vais a alucinar: Parte 1 - Parte 2).


Pero volvamos al sur de la piel de toro, donde una comunidad de chinos procedentes principalmente de Quingtian (B), un condado montañoso de la región de Zhejiang a unos 500 km al sur de Shanghai (A), está establecida desde hace años. Dato curioso, ¿sabéis que la mayoría de la población china emigrada a España procede de esta zona? Hace ya más de 10 años de este artículo publicado en el Diario El Mundo (ver link), y aquellos hombres y mujeres de rasgados ojos que venían a trabajar sin descanso en establecimientos familiares,  son vistos ahora de manera muy diferente, con cierta admiración y envidia me atrevo a decir, desde el prisma del derrumbe de la economía europea, juzguen este otro artículo publicado casi una década después en Cotizalia.




En la zona este de la ciudad de Sevilla, concretamente en Marqués de Pickman, la fisonomía del paisaje urbano ha cambiado radicalmente, si en los años 80-90 zapaterías y tiendas de vestidos de comunión invadían el floreciente comercio de la zona made in Spain, hoy nos encontramos con una curiosa Hispalis China Town, donde se suceden locutorios chinos, establecimientos de masaje y acupuntura, supermercados orientales... y la joya de la corona, un pequeño establecimiento de comidas que puede pasar desapercibido totalmente y que responde al nombre de Bar Oriental Qi Lin Ke. Soy una adicta a este bar que me descubrió mi amiga Anna de Panepanna hace dos años, la semana pasada hice mi checking 15º en él,  no recibí ningún premio ni nada por el estilo, pero un amigo mío asegura que desde que soy cliente fija se han esforzado y han puesto hasta manteles de hule y vajilla de Ikea :-). El joven cocinero es un primor y muy agradable, maneja como nadie la técnica del stir-fry y los salteados de verduras los hace sabrosos y crujientes, una delicia. Siempre hay familias chinas comiendo allí, nunca o casi nunca he coincidido con occidentales... debe de ser el lugar donde van a comer todos los que tienen restaurantes chinos para españoles.







La carta es bastante extensa, aunque confieso que hay platos que creo que no me atrevería a probar, sobre todo aquellos en los que la casquería es la protagonista, pero todos los de verdura y pasta (tallarines hefen, udon, de batata, etc.)  son una delicia. 

Muero por el aliño de medusa, sí medusa como lo leen, textura y sabor del aliño delicioso...








... muy ricas como entrante, las vainas de soja fresca al vapor con guindilla,  acompañados de una cerveza china bien fría es el mejor entretenimiento mientras llegan los platos...















... las coliflores salteadas con una especie de sal de ajo que las hacen muy sabrosas.















Y una de los reyes de la casa, las empanadillas rellenas, servidas o bien en sopa o a la plancha como las de la imagen. También las tienen de batata. 







El último plato que he descubierto, voy haciendo apuestas arriesgadas pero con finales felices en la mayoría de las ocasiones, unas gambas algo picantes a la salsa Gonbao, típica de la provincia de Sichuan situada más al suroeste del país.




En fin quince visitas dan para muchos platos, sobre todo considerando que siempre he ido con un buen puñado de amigos, así que dejo ya de poneros los dientes largos con tanta fotografía. Me vais a permitir conservar el misterio de que en un lugar de la calle Marqués de Pickman de Sevilla, sin dar número ni lado de la acera, existe un pequeño local donde los más aventureros podrán conocer muchas de las delicias del sur de la China. El trato es amable, discreto como es habitual en esta comunidad, no se habla apenas español, pero cuando se trata de comida todos nos entendemos, y no se me asusten cuando vean esta fachada ni el interior más semejante a un comedor público que a un bar o restaurante... les aseguro que la comida es limpia y de confianza.



Rutas gastro latinas III y algo más


Arepa colombiana con salsa de piña

Tercera entrega de las rutas gastro latinas que esta servidora emprendió hace meses, esta vez con la gastronomía colombiana como protagonista. Pero ahora para catarla me voy unos kilómetros al noreste y me sitúo en la ciudad de los Omeyas, es la suerte de haberme criado entre dos provincias de Andalucía, Sevilla y Córdoba, y de no haber distancias para mí, ni geográficas ni emocionales, entre sendas capitales. Por eso hoy vengo a recomendaros un pequeño local que conocí gracias a una gran amiga, y lo curioso es que no está identificado como bar colombiano, ya que como os he contado en otros capítulos de la saga (esto está empezando a oler a Ken Follett), este tipo de bares/restaurantes se han ubicado en lo que eran antiguos negocios de españoles, como lugar de encuentro entre compatriotas, y muchos incluso han conservado el antiguo nombre, aunque su cocina haya dado un giro radical hacia el trópico.

El local es humilde y sencillo, pero está muy bien ubicado cerca de la cordobesa Plaza de Costa Sol, en la calle Alcalde Sanz Noguera (justo enfrente del antiguo edificio de la ONCE). Sabréis que es el bar colombiano porque en la puerta suele haber publicidad sobre actuaciones de grupos de salsa. La sorpresa es que si nos adentramos en él podremos picar, con una buena cerveza Club Colombia, algunos de los platos típicos de la cocina antioqueña, que es una de las muchas cocinas, tantas como regiones, que el país tiene (pacífica, caribeña, amazónica... y un largo etcétera). Entre esos platos antioqueños están la bandeja paisa (una bomba calórica compuesta de frijoles, arroz, huevo frito, chorizo, morcilla, plátano frito...), la empanada, la arepa (de la que ya hablamos en el post sobre cocina venezolana, ya que es un plato disputado por varios países del sur de América), la papa rellena con salsa criolla de acompañamiento... Yo me decidí por estos dos últimos para una cena rápida y más "ligerita" y me sorprendió que la arepa, a diferencia de las venezolanas que había probado anteriormente, venía acompañada de una salsa dulce de piña, además el relleno era una mezcla de carne de res y de pollo. Exquisitas las papas rellenas con la salsa criolla compuesta de tomate, pimiento, ají, cebolla, tomillo, comino, laurel y ajo.


Papa rellena con salsa
 criolla de acompañamiento

Leyendo un poco sobre cultura gastronómica colombiana me he encontrado con la sorpresa de que existe un plato, la mazamorra, que en Córdoba todavía se conserva en algunas tabernas antiguas: se trata de una especie de salmorejo blanco o ajo blanco espeso con almendras, pan y ajo, un plato pre-colombino de épocas remotas, cuando aún no se había traído el tomate de América (si queréis tomarlo bien rico en Casa Pepe de la Judería lo podéis encontrar, además de otras exquisiteces que darían para otro relato). En Colombia veo que la receta es distinta y se trata de un postre, en lugar de almendra lleva maíz, pero el efecto óptico de un puré blanquecino es el mismo. En este enlace podéis leer sobre esta curiosidad y sobre otras versiones latinas de la mazamorra.



Y no me despediría satisfecha sin haceros una recomendación cinéfila 100% colombiana. La película la visioné hace ya más de 15 años, pero aún la recuerdo gratamente y me provoca más  de una carcajada. Se trata de la "La estrategia del caracol" de Sergio Cabrera y a pesar de los años transcurridos, la temática, tratada con mucho humor y sabiduría, no puede ser más actual: la ocupación de viviendas, los desahucios y la especulación inmobiliaria. Muy recomendable. Lástima que este director haya dejado un poco al margen su trabajo en el cine y se dedique más al documental y a la televisión en la actualidad. Y ahora, sin más demora, me despido hasta la próxima. 


Rutas gastro latinas II


Ya va siendo hora de retomar las rutas gastro latinas que comenzaron hace meses y que, como os avancé en el primer capítulo, me han llevado a otear un buen puñado de establecimientos donde ir descubrimiento las delicias del otro lado del charco sin moverme del Sur de España. En esta ocasión, hablaremos de un pequeño rincón que ofrece gastronomía de Venezuela, así que vaya este post dedicado a Claudia de "Bitácora Culinaria" y "La Inquieta Mirada". Por varios motivos: en primer lugar, por su nacionalidad venezolana, aunque el devenir de la vida la sitúa ahora en tierras teutonas; en segundo lugar, porque fue la primera bloguera que encontré por casualidad en este mundillo, hace justo tres años cuando escribía la primera letra de este espacio. Yo andaba buscando información sobre sitios para comer en Múnich, y me topé con unas estupendas recomendaciones en uno de sus cuadernos de bitácora.





Seguro que Claudia podrá corregirme y aportar valiosa información a esta entrada, pues este pequeño local situado en el Cerezo (Barriada Macarena), con sonoro nombre, "El Arepazo", ofrece solo una parte de la vasta y variada gastronomía que este país tiene, fruto de las influencias españolas, francesas, italianas y portuguesas mezcladas con la cultura culinaria de sus primeros pobladores. Aquí lo que encontraremos es, digámoslo así, comida de calle o de acompañamiento, no se sirven ni los preparados de pescados y mariscos propios del Caribe o la Guayana, ni las carnes de caza y res en parrilla de la zona de los Llanos y un largo etcétera. Pero es un lugar perfecto para tomar un tentempié a base, sobre todo, de uno de los reyes de las gastronomía de toda Latinoamérica: el maíz.


Arepa "El arepazo"

Con este cereal como base podremos degustar la deliciosa arepa, uno de los platos estrellas de la gastronomía venezolana, y que permite todos los rellenos que la imaginación nos dicte. Suerte la mía que ya la había probado anteriormente, salida de las manos de un venezolano de pro, Ray del blog "Comiendo por Sevilla", que nos las preparó una noche de bacanal gastronómica a un buen puñado de blogueros sevillanos. Así que me encuentro en condiciones de recomendar la arepa estrella de este rincón venezolano, el arepazo, a base de carne mechada, aguacate  y queso rallado, deliciosa cuando aún está caliente recién salida de la sartén. Dicen que esta preparación ya se realizaba antes de la llegada de los españoles, en todo el territorio donde hoy se sitúan los países de Venezuela, Colombia y Panamá. ¿Será otro plato tan disputado como el  ceviche? Que nos iluminen los expertos de la tierra.

Cachapa

Otros platillos que he disfrutado en El Arepazo en otras visitas y que no conocía: los tequeños (dedos de masa fritos de trigo que envuelven un trozo de queso y se sirven con distintas salsas), el tostón (trozos de plátano verde aplastados y fritos, es habitual servirlos como acompañamiento de pescado en las zonas de costa), el patacón (otra forma de llamar al tostón, pero nos fueron servidos con queso y carne en hebras por encima. He leído que es un plato muy conocido en el estado Zulia), y la cachapa (una torta hecha de harina de maíz de la cual me sorprendió su sabor dulce, es como la versión latina de la crêpe, más gruesa,  y se sirve con queso, carne, verduras, etc.).

Patacones hechos de plátano verde

No puedo pasar de largo sin comentar la amabilidad del servicio. La persona al frente del establecimiento, Carlos José Teixeira, apodado "El Portu" por su ascendencia portuguesa, nos explicó todos los platos y las costumbres culinarias de su tierra, y esto lo agradecemos un montón los incansables buscadores de placeres gastronómicos.

Hasta la próxima parada, sabrosona, por supuesto.


EL AREPAZO
C/ Otoño (esquina C/ Verano)
Barriada el Cerezo (Macarena)
Sevilla

Rutas gastro latinas I

Yuca frita


Actualización de octubre 2013: Este restaurante ha traslado su dirección a Avda. Ciudad Jardín, 6 (Gran Plaza - Sevilla).

Retomando los gastroapuntes del blog, algo olvidados, os cuento que desde este verano vengo haciendo unos descubrimientos culinarios por Sevilla bastante interesantes en lo que a gastronomía latina se refiere. La mayoría de sitios en los que he comido fueron en su tiempo el típico bar español para tomar una cerveza y alguna tapa (sobre todo en la zona de la Macarena y el Cerezo, donde se asienta la mayor parte de la población emigrante peruana, colombiana, boliviana y ecuatoriana), pero poco a poco, y a medida que estas comunidades han ido asentándose y progresando, estos locales han cambiado de nacionalidad, en principio para ofrecer su cocina a sus paisanos pues no tienen publicidad alguna, pero gracias a ello y si estáis dispuesto a otear la ciudad más allá de su conocido centro y barrios acomodados, tenemos la oportunidad de conocer la interesante gastronomía de otros países. En este periplo gastro-latino que inicié hace unos tres meses, he descubierto cuatro locales colombianos, dos bolivianos, un ecuatoriano, un venezolano y tres peruanos. No está mal para empezar y aún me queda mucha labor por delante.

Hoy vengo a mostraros y de paso hablaros un poco, de la cocina peruana, sin duda una de las más variadas de América y de la que más se está hablando últimamente. El pasado mes de septiembre Ferran Adriá expresaba en Lima, en la Feria Gastronómica Mistura 2011, que la cocina peruana tiene una riqueza asombrosa y se está convirtiendo en todo un fenómeno social que impulsará sin duda la economía de este país. Y tiene mucho de razón, pues la cocina peruana resulta de una mixtura de culturas impresionante y los mejores chefs del mundo están dando cuenta de esta riqueza. Sin ánimo de ser muy cargante, voy a esbozar un poco esto que os comento de la forma más resumida posible.

Por un lado y como ha quedado recogido en muchos escritos, en Perú ya existía una impresionante cocina precolombina, donde ya se cocinaba con ingredientes como el maíz, yuca, mandioca, patatas, aguacate, calabaza, tomate; varios tipos de leguminosas; se preparaban pescados, mariscos y carne de pato; y se usaban gran cantidad de hierbas aromáticas, incluso algas. Posteriormente la cocina colonial, tras la llegada de los españoles, trajo nuevos ingredientes como los lácteos, la carne de cerdo y ternera, los huevos, además de nuevas formas de cocinar como es la fritura. Asimismo, el Perú ha sido receptor de gran variedad de población de remotos países que han aportado también su granito de arena: los esclavos africanos llevaron los guisos de carne típicos de la cocina criolla; a mediados del siglo XIX emigrantes de la China cantonesa trajeron el uso del arroz, de los sabores agridulces y el stir-fry como forma de preparación; y los italianos aportaron el consumo de pasta. Y no podemos olvidarnos de una de las influencias más notorias, o mejor dicho la que más repercusión mundial actual ha tenido,  la de la población japonesa que emigró a finales del XIX y cuya gastronomía fusionada con la peruana, trajo la cocina nikkei (así se les llama a los emigrantes japoneses en Perú). 

Como os he comentado, esto es una manera muy simple de mostraros la gran riqueza gastronómica de este país, pero espero que a los más profanos en la materia les haya picado la curiosidad de seguir investigando. Ahora os cuento mi paso por el restaurante peruano El Encuentro (C/ Francisco de Ariño, 22). Precisamente este local tiene una ubicación magnífica y no hay que ir muy lejos para encontrarlo, pues está situado en una calle entre Sta Justa y la Carretera Carmona. Os relato un poco los platos que probé.




Ceviche o cebiche (hay un gran debate  sobre la forma de escribirlo):  el plato peruano sin duda más conocido. Lo he probado en múltiples ocasiones y en todas el toque cítrico de la lima/limón y el cilantro le dan ese sabor tan especial que tanto me gusta, incluso lo he tomado con un poco de leche de coco, influenciado sin duda por la cocina thäi. Pero nunca lo había comido en un peruano auténtico. Este ceviche que os muestro en la imagen estaba riquísimo, tenía varios tipos de pescado y marisco, y para mi sorpresa, grandes granos de maíz tostado a la brasa que también nos sirvieron de aperitivo, y que al parecer es usual servirlos así en Perú.




Anticucho:  nunca antes había probado ni oído hablar de este plato y sin duda fue el gran descubrimiento. Un guiso de carne  de ternera en una salsa deliciosa, se me hace la boca agua al recordar sus sabor. Investigando posteriormente he sabido que es un plato de la cocina criolla y que esa salsa tan exquisita lleva cerveza negra, ajo, comino, limón, ají, vino tinto, orégano y verduras. 

Qué maravillosa combinación, para no parar de mojar pan en ella.









Ají de gallina: otro plato de la cocina criolla consistente en una crema hecha con carne de gallina desmenuzada, con pan, patatas y arroz. Fue el plato que menos me dijo de todo lo que pedí.




Papas a la huncaína, un plato con muchos siglos de existencia, pues procede de la cultura precolombina. Consiste en patatas sancochadas (hervidas sin que lleguen a ponerse blandas), servidas con un salsa de ají amarillo con leche y queso como base y servida sobre lechuga. El dueño del local nos comentó  que la salsa llevaba además galleta, y yo me quedé muy extrañada, pero luego he averiguado que es una posibilidad de versión de esta salsa peruana. 

Es la misma salsa que acompaño la yuca.





En resumen, la experiencia fue muy grata y tengo que volver para seguir dándole a la carta otra "vueltecita", sin duda hasta ahora lo mejor fue el ceviche y el anticucho. Si tenéis la oportunidad los que seáis de Sevilla de pasar por allí, os aseguro que quedaréis contentos. Como anécdota al final os regalarán unos "chiclets" peruanos. Por cierto, no olviden regarlo todo con una buena cerveza Cuzqueña, 100% malta, realmente deliciosa con un sabor tostado muy intenso.


Y para rematar la comida, un buen Pisco Sour, otro patrimonio cultural del Perú. Este rico cóctel está hecho con la bebida nacional, el pisco, mezclado con lima,  clara de huevo batida y unas gotas de Angostura. Sólo lo había probado un par de veces anteriormente, pero os aseguro que éste estaba magnífico.



Y ya os dejo esperando retomar pronto estos gastroapuntes latinos, tengo muchas cosas que contaros aún. 


http://www.restauranteperuanoelencuentro.com

Gastroapuntes: Vinería San Telmo



Llegaron de nuevo las fiestas, y si bien para mí tienen poco de santas, no les voy a hacer aspavientos y me tomo estos días de asueto con las ganas y el anhelo de disfrutar del relax, de la amistad, y ejercer, lejos de aglomeraciones, un poquito de la filosofía epicúrea de la que ya os manifesté que soy seguidora. El caso es que para no dejar este espacio desatendido por tanto tiempo, os regalo un suculento gastroapunte, pues quedan bastantes buenas recomendaciones que compartir con mis queridos amigos (los sufridos lectores que diría el ingenioso Sorokin de Diario de un Aburrido). 

La Vineria San Telmo, situada en el Barrio de Santa Cruz de Sevilla (Casco Histórico), es uno de mis sitios preferidos de la ciudad para ir a comer. Podríamos decir que es una excelente vinoteca, pues nada más entrar nos encontramos con una bodega acristalada donde más de una treintena de denominaciones de origen españolas y extranjeras comparten espacio (Bierzo, Jumilla, Penedes, Somontano, Toro, Rueda, Yecla, Rías Baixas... y un largo etcétera que podréis consultar en su Web en la carta de vinos). Y también es, sin lugar a dudas, un gastrobar o restaurante donde se sirven originales platos sin perder de vista la calidad, con esa sencilla división de la carta en "cosas frías" y "cosas calientes".

Es curioso, este lugar lleva ya varios años abierto en la ciudad, mucho antes de que proliferarán en los últimos tres o cuatro años, un buen puñado de sitios con tapas de autor y gente joven con ganas de hacer cosas muy interesantes, que están sin duda aportando muchísimo a la gastronomía sevillana. Los lugares tradicionales con las tapas más típicas, conviven ahora con estos nuevos espacios que son un disfrute para los sentidos (sin menospreciar por supuesto a los de tapeo de toda la vida, ¿a quién no le apetece de vez en cuando algo tan simple como un buen jamón con queso o unas tortillitas de camarones, sin más?). Pero el caso es, que la Vinería San Telmo ya existía antes de este fenómeno, era de esos lugares donde podíamos encontrarnos con ese "punto" diferente y ahí sigue manteniéndose, a pesar de espacios nuevos a cada cual más novedoso y original, y eso es muy significativo. A la Vinería he vuelto en los últimos meses en varias ocasiones, para constatar todo esto que os digo y  disfrutar de nuevo de mis platos preferidos: el foie a la plancha con litchis que es realmente delicioso; el carpaccio de gambones con sésamo, acompañado de salsa de soja, uno de sus platos fríos que tengo que confesar me pierde; y para picar algo, nada mejor que las yucas y patatas fritas con salsas o el paté de txangurro que probé por primera vez en mi última visita. Si esto lo acompañamos de excelentes vinos y de unos postres caseros riquísimos, nos encontramos con una magnífica recomendación. Las dos tartas que os muestro son mis preferidas, el caramelo que acompaña a la de manzana es como si fuera un fudge derretido, delicioso y cremoso; y el merengue al limón de la segunda, es ligero y con su justo punto de azúcar, sin empalagar.

El espacio además es muy agradable, con buena decoración e iluminación (algo que valoro tanto por ser tan escaso en una tierra, donde a veces parecen querer agotar las existencias mundiales de fluorescentes), y muy importante, excelente y amable servicio. Sus dueños son oriundos de Argentina, de ahí  el guiño en el nombre al famoso barrio bonaerense. Volveré sin duda una y otra vez a la Vinería de San Telmo y la aconsejo a propios y extraños con la certeza de éxito total.

Foie a la plancha con litchis

Yuca y patatas fritas con salsas

Carpaccio de gambones con sésamo

Paté de txangurro

Tarta de merengue al limón

Tarta de manzana con caramelo


Vinería San Telmo
Paseo Catalina de Rivera
(Junto a Jardines de Murillo)
Tfno: 954 410 600
info@vineriasantelmo.com

El secreto está en la masa


Volviendo a las aventuras gastronómicas, desde que el pasado verano comencé a hacer algunos cursillos de cocina internacional, guiada sobre todo por el deseo de pasar un buen rato, he tenido la oportunidad de aprender entre otras cosas como se realiza un tajine de pollo o una pastela marroquí, o como preparar definitivamente un buen arroz para hacer sushi, como os relaté en pasadas entradas sobre los cursos de cocina marroquí y japonesa. Pues bien, existía un plato estrella de la cocina italiana, concretamente de origen napolitano, que aunque no hacía con frecuencia en casa, me despertaba la curiosidad. Hablamos de la señora pizza, y qué mejor maestra para este oficio que una excelente cocinera italiana. Así fue como el destino me llevo a conocer a Anna Mayer  de Panepanna (no os dejéis despistar por su apellido...).

Como ella misma se describe en su blog personal Lions and pancakes: "mi documentación dice italiana, pero vivo en España, tengo apellido alemán, pero en realidad soy de origen polaco-ecuatoriano-británico (e italiana naturalmente)", Anna es un crisol de culturas y su pasión por la cocina se contagia de esta particularidad. Poco a poco comienzo a conocerla mejor, pues hemos creado un simpático grupo de gastroblogger afincados en Sevilla que nos reunimos de vez en cuando con la excusa, por supuesto, de la comida (sí amigos, me han aceptado en el clan aunque mi blog no sea estrictamente culinario, fijense que detalle), y si algo la caracteriza a ella es su espíritu inquieto y sus conocimientos sobre técnicas de cocina de otras latitudes. Todos los meses ofrece interesantes cursos en Sevilla con un amplio contenido: desde platos vegetarianos, cocina italiana (repostería, risottos, pizzas, pasta...), cocina china, y un largo etcétera que va in crescendo. Muchos de esos cursos son en fin de semana, así que no tenéis excusas los que viváis fuera de la ciudad. Hasta la fecha, pues aún me queda un largo aprendizaje, he realizado dos, el de pizza y el de gyoza (del que os hablaré más adelante para no extenderme tanto).

Abordamos la pizza y recalco el título de la entrada, sin lugar a dudas el secreto está en la masa. Como nos comentaba Anna en el curso, los italianos no suelen hacer pizza en casa, en cualquier esquina cercana hay un local con una calidad de aceptable para arriba, no compensa el trabajo de hacer la masa, dejarla fermentar, hornear, etc... Eso sí, los ingredientes son sencillos, como muchos que las hayáis probado en Italia habréis podido comprobar, nada de salsas barbacoa y otras aberraciones varias. Pero ocurre, que fuera de Italia, desgraciadamente, ya no está tan a mano eso de salir un momento a por un suculento corte de masa, de ahí la imperiosa necesidad de trasmitir el secreto y el arte del amasado a los foráneos, para poder presumir ante nuestros invitados o para darnos el gusto propio de saborear un buen bocado, sencillo y recién hecho.

Por cierto, sabéis que desde el 2009 la pizza tiene una denominación propia de la Unión Europea, llamada "especialidad tradicional garantizada" (ETG), y que también ha sido asignada a nuestro jamón serrano y el aceite de oliva.


Pizza Quattro Stagioni  preparada y lista para hornear

En el curso aprendimos la composición de una masa básica, la técnica del amasado, el tiempo de reposo, los ingredientes bases, incluyendo la sencilla salsa de tomate que preparamos;  nos llevaríamos la masa hecha en el curso a casa para que continuara fermentando y hornearla al día siguiente, y con la masa que Anna ya tenía lista desde el día anterior, aprendimos a condimentarla en condiciones y terminamos cenando seis diferentes y suculentas pizzas (ver receta). No sé si debo decirlo, pero uno de los momentos estrellas de los talleres es el de la degustación de los platos, después de pasar un buen rato en la cocina aprendiendo no hay nada más gratificante

 
Pizza con jamón serrano, mascarpone y alcachofas,
 delicioso el toque del queso cremoso, tenéis que probarlo.


Pizza con rúcola, aguacate y pimientos, sin duda la más original,
  la rucola y el aguacate se ponen al final en crudo.

Pizza romana con tomate, mozzarella y anchoas, 
la más sencilla de todas pero no por ello menos sabrosa.

Mi aportación personal con la masa traída a casa, fue una pizza de patate e tartufo (en este caso recurrí a un queso brie a la trufa). Es una larga historia el porqué llegué a mezclar estos ingredientes.


Pizza patate e tartufo

Tras terminar de escribir me han entrado unas ganas de pizza tremendas, como imagino también a muchos de vosotros, pero yo juego con ventaja, pues ya conozco el secreto de todo pizzaiolo que se precie...




Vincent Delerm - À Naples il y a peu d'endroits pour s'asseoir

Un autor francés para un plato italiano, así son las cosas. Vincent Delerm autor, compositor e intérprete musical francés, es hijo del escritor Philippe Delerm y de Martine Delerm, ilustradora de novelas juveniles. Su música está influenciada particularmente por la melancolía amorosa de Alain Souchon y los textos de las canciones de grupos ingleses como The Smiths. Publicó su primer albúm homónimo en el año 2000. La canción elegida "En Nápoles hay pocos sitios para sentarse", pertenece a su tercer trabajo "Les piqûres d'araignée" (2006).

Gastroapuntes: Tradevo gastro taberna



Los que conocen este espacio desde hace tiempo, hace unas semanas cumplió sus dos años de vida, saben que en este blog ha tenido cabida siempre de todo un poco. Cuando la idea de escribir me rondó por la cabeza, tenía muy claro que sería un espacio personal donde contar todo aquello que me apeteciera y me aportara gratificantes y placenteras experiencias y, afortunadamente, la vida está llena de cosas que generan esas buenas vibraciones.

 
El tema es que hablando de placeres, hace tiempo que no hablo de los gastronómicos, mi idea de querer contaros siempre una historia, acontecimiento o anécdota vivida, con la intención, sobre todo,  de hacer más entretenida la información, hace a veces complicado cuadrar y ubicar una gastro cita, pero al mismo tiempo, es un gran gusto para mí compartir y dar a conocer aquellos lugares para el buen comer que voy descubriendo o redescubriendo y que creo merece la pena mostraros, sobre todo si se encuentran en la ciudad en la que me muevo y respiro.

 


Comienzo la sesión con un espacio que desde junio de 2010 abrió sus puertas en la ciudad de Sevilla y que se encuentra fuera de la zona objetivo del turismo, que se centra sobre todo en el casco histórico. Últimamente se están abriendo locales muy interesantes, muchos de ellos están en barrios más alejados, pero merece la pena acercarse para descubrir sus platos. En este caso, se trata de Tradevo Gastro Taberna (Plaza Pintor Amalio García del Moral, local 2), ubicado en el barrio de Nervión en la zona de Conde de Bustillo y capitaneado por Gonzalo Jurado en la cocina.



La idea de este espacio es ofrecer una cocina de mercado, con  tapas originales en su presentación y confección, pero utilizando ingredientes muy tradicionales de nuestra región. Así las croquetas de rabo de toro se acompañan de una rica mermelada de pimiento del piquillo; el homenaje a la fritura andaluza, con unos boquerones al limón, se sirve en cucuruchos de papel de estraza; esa otra manera de hacer gambas al ajillo, con una especie de deconstrucción muy sabrosa de este plato.

Los vinos son también excelentes y ofrecen varias denominaciones de origen por copas, algunas bastante peculiares, con un buen surtido de vinos andaluces aún muy desconocidos. Ese es el caso de un vino criado en las altas Alpujarras almerienses que probé aquí por primera vez y fue todo un descubrimiento. Dejándome seducir por su extraño nombre "Tetas de la Sacristana" (Vinos de Fondón), descubrí un tinto de intenso color picota, muy fresco y sabroso en la boca, con mucho cuerpo. Es un vino difícil de encontrar en el mercado, con pocas botellas, unos 80.000 litros al año de producción.

No me extiendo más y os dejo la galería de fotos que tomé en una de mis visitas a Tradevo Gastro Taberna. Espero que os pique la curiosidad de pasaros por allí.


Surtido de tanas ( Amanita caesareas) y níscalos ( Lactarius deliciosus)

 que presiden en temporada la barra de Tradevo.




Delicioso cartucho de boquerones al limón, 
para comenzar con una cerveza bien fría.


Nuevo concepto de gambas al ajillo. Realmente deliciosa 
esta crema, uno de los platos más celebrados.


Croquetas de rabo de toro estofado con mermelada de pimiento del piquillo
El sabor de las croquetas caseras con un acompañamiento diferente.


Tataki de atún con vinagreta de soja y sal maldon, 
muy fresco y sabroso.

 
Flamenquín de pollo, queso brie y pan japonés.


Brochetas de secreto ibérico con mojo picón.



Surtido de postres (de izqda. a dcha. mousse de dulce de leche, 
tarta de queso y frutos rojos y mousse de chocolate y cítricos)

 
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