Viaje en el tiempo a la magna Grecia


Olivo iluminado del Valle dei Templi
Edad estimada: 500-600 años

Silenciosos almendros y olivos centenarios son hoy por hoy los únicos habitantes de la antigua Akragas, ciudad fundada por los griegos en el año 582 a.C. que tomó su nombre del río homónimo que la circundaba, curiosamente llamado así por la riqueza de sus aguas en cangrejos. Construida en un lugar privilegiado, una elevada meseta con vistas al Mediterráneo en la costa suroeste siciliana, la ciudad fue una de las más importantes de la edad de oro de la Antigua Grecia, pero lamentablemente tuvo una corta vida, pues en el 406 a.C. fue invadida y arrasada por los cartagineses, huyendo la población a los montes situados al norte, lugar donde actualmente se sitúa la ciudad de Agrigento, cuna del gran Pirandello. 

Ir a Sicilia y no visitar el Valle de los Templos, declarado en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, puede ser motivo de más de un tirón de pelos posterior. Yo estuve a punto de cambiar el rumbo de mi viaje y de poner en peligro mi melena como una plañidera, pues eran muchos los kilómetros y las ciudades que deseaba recorrer y todo hay que decirlo, la actual Agrigento, lugar donde se concentran los hoteles y B&B más próximos al valle, ofrece una estampa desoladora y sucia que invita a pasar de largo, producto de las especulaciones inmobiliarias de la Mafia y del control que ejercen en servicios municipales tales como la recogida de basuras... Pero no hay nada que no arreglen unas fotografías en blanco y negro.




Pero he aquí que los dioses del Olimpo enderezaron mi camino y me hicieron recalar allí dos noches, vicisitudes y contrariedades varias que no son dignas de mención y pertenecen a la intimidad de los viajeros, pero que se resumen poéticamente en una voz interior que susurró "detente incrédula mortal, no se deje llevar siempre por oropeles, un gran tesoro la espera". Mi eterno agradecimiento por la advertencia.

La visita al Valle de los Templos de Agrigento, poco antes del atardecer, fue uno de los momentos más espectaculares de mi ruta por Sicilia, un viaje en el tiempo a la Magna Grecia, un excelente testimonio del dominio que ejerció esta civilización en la isla. Recorrer durante horas una extensión de terreno de 1300 hectáreas, con la bella luz reflejada en la piedra de los diez templos dóricos, entre ellos los de Juno, Heracles, Vulcano, Demetra y Perséfone, algunos en un estado de conservación magnífico; varios santuarios y cementerios,  observando como las tonalidades iban cambiando al mismo ritmo que la luz del sol se ocultaba, fue realmente mágico.


Enamorada sin remedio del Valle de los Templos y de su arrebatadora belleza.

Ya lo saben amigos, no pasen de largo, escuchen siempre la voz susurrante de los dioses.



10 delikados susurros:

Claudia Hernández dijo...

Ah, Delikat, qué buen consejo. La verdad que Agrigento es una joya, para colmo. La playa que se ve desde su altura, es una delicia bañarse en ella, y para colmo hay un chiringuito-restaurante donde se come de vicio (está en mi blog, claro), puedo describirlo como uno de los días más completos de mi viaje a Sicilia. La verdad que esos antiguos olivos son una pasada, y el entorno y los templos tan hermosos que aún se mantienen en pie.
¡Salve!

Curry curry que te pillo dijo...

Me encanta leerte, qué bien lo explicas todo Delikat. Siempre me entran ganas de ir allá donde tú has estado... Me teletransportas muy bien ;)

Delikat Essences dijo...

Arantxi me da mucha alegría conseguir eso, teletransportarte. Muchas gracias por el piropo :-)

Cristina Torres dijo...

Envidia gordísima te tengo, vaya viajazo. Y esa morenaza que besa al bello efebo tan delikadamente...? :-) Bella foto.

Delikat Essences dijo...

Ah Claudia, no me hables de playas, mi gran asignatura pendiente del viaje. No soy muy playera, cierto es que huyo del sol siempre, pero me ha faltado disfrutar más, aunque sea visualmente, de la geografía de las playas. Nada, que habrá que volver :-P

Viena dijo...

Precioso, lo que describes realmente enamora, no me extraña que te rindieras a ese beso. Guapísima estás, por cierto.
Yo soy de las que merecen ese tirón de pelo, pero una lluvia torrencial y un asalto un tanto bestia a un coche, nos lo quitaron de la cabeza. Vaya si me arrepiento ahora. Estoy por darme yo misma ese tirón de pelo.
Y a propósito ¿Es ahora tan insegura Sicilia como lo era en los años ochenta?
Un beso.

Delikat Essences dijo...

Vaya Viena, yo no he vivido ningún episodio de inseguridad, todo muy seguro, solo nos advirtieron de la noche de Palermo, pero tampoco especialmente noté sensación de desamparo. El día que llegamos entre semana había poca gente en la calle, pero el fin de semana, jóvenes y no jóvenes lo llenaban todo hasta las tantas.

Un abrazo, y ya tienes una asignatura pendiente en Sicilia como yo con las playas :-)

Delikat Essences dijo...

Cristina no tengas envidia gordísima, y la buena guía de viaje que te llevas cuando te decidas a dar el salto a la isla eh? :-)

Sorokin dijo...

Preciosa la foto del olivo. ¿De dónde sale esa luz.? ¿Estaba iluminado? La de ese bellezón dando un beso a la estatua ya la había visto en Instagram. Y decir que no sólo tirarme del pelo, sino también de las barbas, Madame, porque no he estado en Agrigento. En fin, un fallo lo tiene cualquiera. Un abrazo, Madame

Delikat Essences dijo...

Sí Monsieur estaba iluminado. Como el valle es bastante amplio se nos hizo la noche allí, cosa que nos recomendaron además para ver todos los matices y luces. Llegamos a las 7 de la tarde en pleno día (imagen 3ª), fue cayendo la noche (la última imagen está regular de luz por esa cuestión), y luego se encendió todo, un espectáculo. Incluso hay un restaurante para cenar admirando los templos.

Tirón de barbas brutal!

Nota: me ha dado una idea para ponerle una nota a la foto del olivo.

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