Felah-enkum





Ojos cerrados. Puedo escuchar a lo lejos el cantar de los campesinos, reflejo de su tristeza, del dolor de su pérdida. Primero fue la renuncia pública a su religión e identidad, obligados por unos católicos reyes a ser bautizados y convertirse a otra fe. Dejarían de ser  llamados musulmanes para pasar a ser simplemente moriscos. Un siglo después,  aquella medida ya no sería suficiente y un aciago día  tuvieron que partir precipitadamente, dejando atrás la mayoría de sus pertenencias. Más de 800 años en los que sus antepasados nacieron, vivieron y murieron en esta tierra, quedaban en el olvido, su arraigo ya no era pasaporte de lugar alguno. Muchos emigraron a Turquía, otros al Norte de África, también cruzaron el Atlántico, en busca de ese Nuevo Mundo quizás más tolerante con ellos, pero hubo moriscos andaluces, los granadinos, que amaban tanto este suelo  que no podían soportar el dolor de abandonarlo. Dicen que huyeron hacia las cuevas y allí fueron bien recibidos por los gitanos que las habitaban, mezclándose con ellos, encargándose de arar y sembrar la tierra que el pueblo que los acogía no sabía trabajar.

Cuentan los historiadores, los más románticos, que el Felah-Enkum (canto de los campesinos) nació de la mezcla de los cantares y los quejidos de ambos pueblos. El Medio y el Extremo Oriente fusionaron sus sangres a orillas del Guadalquivir, danzas orientales y reminiscencias de bailes del norte de la India, aquellas que el pueblo gitano trajo consigo siglos atrás a Europa, se mezclaron; movimientos de vientre en unas y de brazos en otras, quedaron para siempre unidos en un matrimonio de perfecta simbiosis. La semilla había germinado y el devenir de la historia seguiría haciendo de las suyas, transformando, evolucionando, aportando danzas, sentidos y usos de otros pueblos que pasaban o se quedaban en esta hermosa tierra.

Continúo con los ojos cerrados y siento el vértigo de la historia que me sobrecoge, la de un pueblo al que pertenezco rico en cultura y en expresividad, vibro con esa música de hermoso nombre, F L A M E N C O, me gusta pronunciarlo. De una manera extraña,  sin necesidad de ser experta, su ricos sonidos me atrapan, me elevan los sentidos, los escucho quieta, en silencio, me transportan, me reconcilian con lo que soy y con el lugar al que pertenezco, es el milagro y el poder que tienen las músicas con alma.


Abro los ojos y estoy en el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba, la que construyeron los poderosos Omeyas, su alminar vestido de  torre barroca nos observa desde arriba, guarda orgulloso secretos que nunca conoceremos, lo envidio.  Es la Noche Blanca del Flamenco, suena el hermoso piano de David Peña Dorantes, el aroma del azahar impregna la fresca madrugada, hay magia en el aire y desde todas las plazas de la ciudad se oye el eco de los Felah-Enkum.


David Peña Dorantes - Sur

David Peña DORANTES, compositor y pianista sevillano, nace en Lebrija en el seno de un familia dedicada al Flamenco: su abuela María "La Perrata"; su padre Pedro Peña; su tío carnal Juan Peña "El Lebrijano"; Fernanda y Bernarda de Utrera, Diego Carrasco, El Turronero, Pedro Bacán, Bambino, etc., llegando, por ejemplo, sus raíces hasta los legendarios Mercé La Serneta y Tomás El Nitri. En 1996 su trabajo "Orobroy" fue todo un éxito de crítica y público, siendo considerado un flamenco del siglo XXI. El tema de la entrada pertenece a su segundo trabajo "Sur" (2002)

21 delikados susurros:

Viena dijo...

Pura poesía con un contenido intenso, con raíz y genio, como el flamenco.
Chapeaux.
Un beso.

Claudia Hernández dijo...

En esto comulgamos también, mi querida Delikat, amo el flamenco en todos sus formas, desde el más hondo y sentido hasta los más divertidos.
Este pianista no lo conocía, una maravilla desayunar con esta música. Buen día.

Delikat Essences dijo...

Ah gracias por vuestros comentarios.

Monsieur Sorokin en su faceta minimalista :-), ya echo de menos uno de sus divertidos post.

Viena gracias por tus amables palabras, son un regalazo.

Claudia un placer coincidir contigo en inquietudes y gustos.

Estoy teniendo muchos problemas para acceder al blog desde ayer por la tarde, problemas de la conexión de vodafone con blogger que afecta a todos los usuarios de esta compañía, a ver si a lo largo de hoy se resuelven :-)

Sorokin dijo...

Madame Delikat, espero que no se tomara a mal lo escueto y minimalista de mi comentario. Lo que quería expresar es que su post me había impresionado tanto que cualquier murmullo adicional por mi parte sería de mal gusto.

Pero en fin, y ya que estamos, le diré que efectivamente el flamenco es único. Hace unos años, vi (por la tele, que no me voy a tirar pegotes) una reunión de músicos gitanos: rumanos, húngaros, búlgaros, etc.. Creo que era en Saintes Maries-de-la-mer, en la Camargue (por cierto, precioso sitio). Ninguna música gitana se parecía al flamenco: ya sabe, todo eran violines, acordeones, aires de czarda y esas cosas. Para mi gusto, todo bastante vulgar salvo un grupo flamenco (no me acuerdo cual) y un grupo de la India que, sorprendentemente, exhibía unos sonidos parecidos a los melismas y tonalidades del flamenco.

Bueno, que o no llego o me paso. Es que tengo el seso un poco reblandecido estos días con tanto concierto de vuvuzela.

Delikat Essences dijo...

Mi querido Monsieur Sorokin cómo iba yo a molestarme, pero es normal echar de menos el gracejo y el salero de sus flamencos comentarios :-)

Lo que nos cuenta es muy interesante y confirma muchas de las teorías que conectan el flamenco, con músicas de lugares tan remotos como la India. Tengo un familiar que viajó el año pasado al Norte de ese país, al Punjab, y dice que se quedó helado cuando en un pequeño pueblo perdido, unas mujeres comenzaron a danzar y a mover las manos como si estuvieran bailando flamenco, que sufrió un déjà vu total.

¿Vuvuzuela? ¿Eso es un trombón?

Sorokin dijo...

¡Ah, Madame Delikat!, la vuvuzela es el instrumento de moda de este verano, un castigo que nos han mandado del Olimpo por follones y malandrines, sin duda. Vea, vea su merced:

http://www.youtube.com/watch?v=7B2LPxggvqY

alicia dijo...

Maravilloso post, ese abrazo de culturas que se funden en el flamenco. Comprendo perfectamente a los árabes que dieron la espalda al exilio y corrieron a las cuevas. Abandonar Granada siempre es hundir las manos en un río de tristeza. Yo también me refugiaría de esa despedida. Un abrazo y tres acordes

Delikat Essences dijo...

Ojala pudiéramos viajar en el tiempo y observar,aunque lo hiciéramos desde las celosías, la vida de la Granada zefardí. Un abrazo Alicia.

Delikat Essences dijo...

Muchas gracias Sonu por el enlace, que mejor persona que tú, que has visitado tantas veces la Indía, para ilustrarnos estas influencias del flamenco. Un saludo.

Sonu Kumawat dijo...

La primera vez que un gitano de aquí me comentó que entendía lo que el cantante decía en aquél momento en el cassette de mi puesto (Nusrat Fateh Alí Khan) ya me puse a cavilar.....Saludos, amiga!..

tupersonalshopperviajero dijo...

Me identifico contigo en el modo de "sentir" el flamenco. Es una conexión extraña con algo muy profundo e inexplicable. Un sentimiento que conecta con unas raíces ancladas en nuestros ancestros y proyectadas hacia generaciones presentes y futuras.
Gracias preciosa por tus palabras llenas de fuerza y esperanza. En momentos difíciles son un regalo con un valor inmenso.
La semana que viene me voy de vacaciones, sé que es precipitado pero si puedes y te apetece el domingo podemos tomarnos un té. Si no a la vuelta quedamos. Me llevaré el portátil así que iré actualizando.
bss guapa
;-)

Delikat Essences dijo...

Sonu, fantástica esa anécdota que nos cuentas.

Pilar si es que somos unas flamencas :-). Un abrazo y te escribo ahora.

El Oteador de los Mercados dijo...

Que bien que pudiste disfrutar de una "noche blanca de flamenco". Una auténtica gozada. Tendremos que conformarnos poniéndonos algún vinilo de flamenco antológico.

Delikat Essences dijo...

Pues aún estáis a tiempo de bajar al Sur, ya pasadas las calores, y asistir a la XVI Bienal de Flamenco de Sevilla http://www.bienal-flamenco.org/. Es uno de los mejores festivales de este género que existen.

fe-i*ká dijo...

EL PODER QUE TIENEN LAS MUSICAS CON ALMA ES QUE SE COMUNICAN CON LA NUESTRA Y EN ESOS INSTANTES EL CORAZON SE ABRE Y SABE QUE SABE
ME GUSTA TU TRABAJO,UN ABRAZO.

Delikat Essences dijo...

Gracias por tu comentario fe-i*ká. Existe otro poder, el de la comunicación, que sumado a la casualidad hace encontrarnos maravillas como tu blog. Parece hecho por un hada, no lo serás? ;-)

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