DÁTILES DE BERBERÍA, NIÑA, VALEN MUCHO MÁS...




«A los paganos te llegas, de los quitanos te vas,
Santo Tomé te defienda del amante Guardián.
Dátiles de Berbería, niña, valen mucho más
que quitales de Toledo, que es una fruta infernal»*


(Francisco de Quevedo).




Esta burlona estrofa de Quevedo, me viene de perlas para introducir estos curiosos frutos que mi padre me trae del campo cada otoño. Para aquellos que no los conozcáis, deciros que es fácil encontrarlos en el Sur y que los llamamos azofaifas o azufaifas (del árbol del azofaifo), aunque en otros lugares los denominan dátiles de berbería, como aparecen en el poema del eterno rival de Góngora.

El árbol es originario de Egipto y fue introducido por los árabes en España. Sus otoñales frutos son del tamaño de un dátil, al que se parecen cuando están maduros, y tienen un sabor dulce que a mi me recuerda a la manzana, a la que se parecen cuando están verdes.

Imbuida por la sentencia “que tu alimento sea tu medicina”, he buscado las propiedades terapéuticas de estos frutos y resulta que las azofaifas son emolientes y se utilizan en la composición de jarabes para el tratamiento de enfermedades respiratorias. También se usan como reconstituyente, aumentando la fuerza muscular y el sistema inmunitario. Las hojas son antipiréticas (bajan la fiebre) y las pepitas tienen propiedades hipnóticas y sedantes, y se utilizan internamente en el tratamiento de las palpitaciones, insomnio, estrés nervioso y excesiva transpiración. Por Dios, si me condenan a vivir en una isla desierta, ¡qué tenga azofaifos!

Seguro que otros tan tunos como Quevedo, lo comercializarán pronto bajo el nombre del “manzadátil egipcio de la eterna juventud”, proclamando a los cuatro vientos sus propiedades, o algo parecido...



*Explicación del poema satírico de Quevedo: entre los consejos que una tía, de larga experiencia, da a su joven sobrina, figura el de acoger a los amantes generosos y huir de los tacaños. Como se puede observar, las dos estrofas expresan con reiteración la antítesis dar/quitar. Primero, paganos ‘los que pagan’, sobre el cual y por oposición de sentido se ha formado quitanos ‘los que quitan’; luego, Santo Tomé, equívoco entre el nombre del santo y el pretérito de tomar, que convierte a aquél en patrono de las damas aventureras, y Guardián, también equívoco entre la dignidad así denominada y ‘el que guarda y no gasta, el tacaño’; por último, dátiles ‘frutos de la palmera’ y, por sugerencia de la sílaba da-, ‘los que dan’, y quitales, que, por ser parodia de dátiles, evoca un fruto imaginario, y, por el semantema quita, recoge la significación de ‘los que quitan’.



Yo la Tengo - Autumn Sweater

Yo La Tengo es una banda de rock indie estadounidense creada en 1984 en la localidad de Hoboken (New Jersey) por Ira Kaplan y su esposa Georgia Hubley . En 1986 lanzan su primer LP llamado Ride the Tiger. El tema elegido en el post pertenece a su octavo album “I Can Hear the Heart Beating as One” (1997).

16 delikados susurros:

Cris dijo...

Pero te los comes de verdad? ay que nombre más raro.

DelikatEssences dijo...

Cris no me alimento de azofaifas :-), pero si me traen un puñadito y están buenas...

Mer dijo...

Tú en una isla desierta¡¡ ja ja te da algo sin estímulo alguno.

Sorokin dijo...

Pues entre las azofaifas y el resveratrol, debes estar sanísima. :-)

Claudia Hernández dijo...

vaya, qué buen post, mucha información interesante, sazonada con unos magníficos versos y una muy bella foto... quiero probarlooooo.

Cristina dijo...

Pues mira que a mi nunca me han gustado y has conseguido que me apetezcan ahorita..de postre.

Anónimo dijo...

Casualidad oyes. Hoy iba andando por un arroyo que corre junto a mi parcelita y ¡chas! Tres azofaifos con sus correspondientes frutillos colgando. Ni corto ni perezoso, he cogido los dátiles de barbería y me han servido de improvisada merienda. Lo que uno aprende en este blog. Ricos, ¡eh! riquísimos.

DelikatEssences dijo...

Caro anónimo, me congratulo con su hallazgo, mas antes de tomarlos las barbas les ha de quitar.

Anónimo dijo...

Yo no les he visto barbas ningunas. No me ha dado tiempo. Aquí el único barbudo soy yo. ;-)

DelikatEssences dijo...

Cierto que no tienen barbas, más usted insistió en llamarlos dátiles de barbería y no son tales, sino dátiles de berbería. Algo debió de nublarle el entendimiento.

Anónimo dijo...

Lapsus Linguae. Se agradece la corrección cara delikata. También encontré cilantro y escaramujo, amén de espinacas silvestres y algunas cositas más como espárragos trigueros y las últimas moras de la temporada. ¡Qué agradecido es el campo cuando uno es agradecido con él!

Anónimo dijo...

Aquí en Murcia son muy comunes. Les llamamos jinjolero (al árbol) y jínjoles (a los frutos). En la feria de septiembre, se venden jínjoles en cartuchitos (como los churros o las castañas). Están buenísimos, y vistas las propiedades que tienen, son sanísimos.

DelikatEssences dijo...

Pues otro nombre más que añadir al fruto. Muchísimas gracias por tu comentario.

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